INTERNACIONAL — El gobierno de Estados Unidos tomó medidas de emergencia para contener la escalada en los precios de la energía y el inminente desabastecimiento de diésel en el mercado interno.
El presidente Donald Trump invocó formalmente la Ley de Producción de Defensa, un estatuto federal originado durante la Guerra Fría diseñado para priorizar la seguridad nacional.
La orden ejecutiva clasifica la extracción, el refinado de petróleo y la infraestructura de almacenamiento como actividades esenciales para la defensa estratégica del país.
Mediante este mecanismo, la administración federal otorgará incentivos económicos directos y garantías financieras para rehabilitar refinerías e instalaciones petroleras abandonadas.
La decisión responde al impacto directo de las crecientes tensiones bélicas en Oriente Medio, que impulsaron la cotización del barril de crudo Brent por encima de los 113 dólares.
El encarecimiento de la energía amenaza con reactivar presiones inflacionarias globales y estrangular las cadenas de suministro logístico que dependen del suministro de diésel.
Con la apertura forzada de infraestructura en desuso, Washington busca incrementar la capacidad de refinación nacional a marchas forzadas para estabilizar los inventarios de combustible.
