MÉXICO — La Inversión Extranjera Directa (IED) en México registró un comportamiento histórico al cierre del periodo, impulsada por la aceleración del fenómeno de relocalización de cadenas de producción (nearshoring).
De acuerdo con datos financieros oficiales y reportes de Bloomberg Línea, el sector manufacturero, la industria de vehículos eléctricos y la construcción de centros de datos concentraron el mayor porcentaje del capital entrante.
El atractivo de las regiones centro y norte del país responde a la estrategia de corporaciones multinacionales para acortar tiempos logísticos hacia EE. UU. y reducir la dependencia de proveedores en Asia.
Estados integrados al corredor industrial como Nuevo León, Querétaro y Guanajuato reportan ocupación máxima en parques industriales y una demanda constante de nuevo suelo operativo.
Sin embargo, analistas del sector privado coinciden en que la sostenibilidad de este ritmo de inversión dependerá de la velocidad con la que se resuelvan los retos de infraestructura eléctrica y agua industrial.
Por su parte, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) mantiene un seguimiento cercano sobre la entrada de divisas, evaluando su impacto en la firmeza del peso y en la trayectoria de la inflación general.
Organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyectan que la consolidación de estos corredores industriales continuará siendo el principal motor de crecimiento macroeconómico para la región.
