BUENOS AIRES — La alta demanda global de minerales estratégicos para la producción de vehículos eléctricos está impulsando un flujo masivo de capitales hacia América Latina.
De acuerdo con reportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la región concentra más del 50% de las reservas mundiales conocidas de este recurso clave.
En Argentina, los nuevos desarrollos mineros en Salta y Jujuy proyectan duplicar la capacidad exportadora, atrayendo el interés directo de firmas de Estados Unidos, Asia y Europa.
Por su parte, Chile avanza en la consolidación de alianzas público-privadas diseñadas para acelerar la refinación local y la transferencia tecnológica en la cadena de valor.
Sin embargo, firmas de análisis financiero advierten que la sostenibilidad del ritmo de crecimiento dependerá de modernizar la infraestructura vial y energética en la zona andina.
Paralelamente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destaca que la agregación de valor local será determinante para garantizar el impacto económico a largo plazo.
El monitoreo sobre la cotización internacional del carbonato de litio se mantiene en el foco de los mercados, posicionando a la región como un actor estratégico global.
