CIUDAD DE MÉXICO — La convergencia del fallo adverso del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) con las nuevas políticas financieras de la Federación Mexicana de Fútbol colocan a la Liga de Expansión MX en una fase de severa iliquidez operativa.
De acuerdo con la investigación de mercado publicada por El Economista, la eliminación del subsidio anual de 20 millones de pesos por equipo dejó a las 16 franquicias del circuito sin el 40% de su presupuesto base de operación, alterando el modelo de negocio para propietarios, patrocinadores e inversionistas.
Mecánica de la depreciación del activo
Para presidentes de club y grupos de inversión, la categoría opera bajo tres presiones financieras directas:
- Pérdida de multiplicador en valuación: Al eliminarse la posibilidad de acceder a la Primera División —donde cotizan los derechos de televisión centralizados y patrocinios de escala nacional—, las franquicias pierden atractivo de reventa, convirtiéndose en activos de baja liquidez.
- Precarización de acuerdos comerciales: Las marcas patrocinadoras han migrado de contratos multianuales a convenios contingentes de un solo año, sujetos estrictamente a la exposición mediática local.
- Dependencia de capital privado y apoyo gubernamental: Sin los fondos de la FMF, las directivas han tenido que recurrir a aportaciones directas de socios o a convenios con gobiernos estatales para exención de impuestos y mantenimiento de estadios a cambio de promoción turística.
La investigación del sector de El Economista confirma que la división de plata ha dejado de ser un circuito asistido para convertirse en un ecosistema de estricto capital de riesgo, donde solo las instituciones con solvencia privada probada mantendrán su viabilidad a largo plazo.
