SÃO PAULO — Este 29 de octubre de 2026, los mercados financieros en Brasil registraron una jornada de marcada volatilidad tras confirmarse la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva, mientras inversionistas evalúan la sostenibilidad fiscal y el impacto del gasto público.
De acuerdo con un reporte difundido por FRANCE 24, el índice Bovespa de la Bolsa de São Paulo sufrió una caída inicial de 13.88% —su mayor desplome desde 2020—, seguida de un rebote del 1.9% que llevó al indicador hasta los 178,526 puntos antes de cerrar con un retroceso de 0.51%.
La cautela en el sector privado llevó a firmas globales como Citigroup y BCA Research a recortar sus calificaciones sobre los activos financieros locales.
A pesar de la turbulencia bursátil, el real brasileño mostró fortaleza y se apreció frente al dólar, cotizando en torno a las 5.40 unidades por divisa estadounidense.
Esta recuperación cambiaria fue respaldada por operaciones de recompra de bonos del Tesoro Nacional y por el informe de estabilidad del Banco Central de Brasil, el cual ratificó que el sistema financiero mantiene niveles adecuados de liquidez y capitalización.
La dinámica cambiaria generó repercusiones en la región: en Paraguay, gremios empresariales solicitaron medidas de contención al banco central, mientras el presidente Santiago Peña atribuyó el movimiento al aumento en las exportaciones y a la llegada de inversión extranjera.
